Este elemento asegura que la única opción inteligente con respecto a la existencia o no de Dios es el agnosticismo. Según su filosofía de vida, tan descerebrados son los creyentes como los ateos. Supongo que, por la misma razón, considerará igual de absurdo creer como no creer en Dumbo y el Capitán Garfio.
Curiosamente, este paladín de la duda cree firmemente en ciertos fenómenos paranormales como las premoniciones y la telepatía (Cibernos, machote, la Fundación Randi te está esperando).
Pedante, homófobo y magufo, no sólo no se avergüenza, sino que se precia de sus nulos conocimientos sobre sexualidad humana.